miércoles, 17 de noviembre de 2010

TRAUMATOLOGIA: El Esqueleto Humano

TRAUMATOLOGIA: El Esqueleto Humano

TRAUMATOLOGIA: Ortopedia y Traumatología

TRAUMATOLOGIA: Ortopedia y Traumatología

Ortopedia y Traumatología

El nombre genérico de "Traumatología", que define aquella parte de la medicina que se dedica al estudio de las lesiones del aparato locomotor es en la actualidad insuficiente, ya que esta especialidad se extiende mucho más allá del campo de las lesiones traumáticas, abarcando también el estudio de aquellas congénitas o adquiridas, en sus aspectos preventivos, terapéuticos, de rehabilitación y de investigación, y que afectan al aparato locomotor desde el niño hasta la senectud.

Actualmente en muchos países se usa el nombre de "Ortopedia" para referirse al estudio de las enfermedades del tronco y las extremidades, pero la tradición del uso de la palabra "traumatología" hace que la palabra "ortopedia" excluya las lesiones traumáticas.

Por lo anteriormente señalado se denomina a esta especialidad como "Ortopedia y Traumatología".
Actualmente, a través del gran desarrollo ocurrido durante el siglo XX, la especialidad ha tomado un impulso incalculable a través de las posibilidades de recuperación que ofrece a los pacientes que sufren traumatismos cada vez más frecuentes y de mayores proporciones. Además, el aumento del promedio de vida de las personas se traduce en un mayor número de lesiones osteoarticulares degenerativas e invalidantes. Es así como en la segunda mitad de este siglo, han alcanzado un gran desarrollo la cirugía de los reemplazos articulares, la cirugía de la columna, la cirugía artroscópica, el manejo quirúrgico de las fracturas a través de las distintas técnicas de osteosíntesis, la cirugía reparativa, etc., que prometen en el futuro una gran actividad médico quirúrgica en la mejoría de los pacientes afectados por una patología del aparato locomotor.

El Esqueleto Humano

¿Podrías concebir el cuerpo humano sin un esqueleto óseo? definitivamente que no, pues sería simplemente una masa gelatinosa sin forma ni consistencia. Afortunadamente como seres vertebrados que somos, contamos con una armazón ósea llamada esqueleto.

El esqueleto humano es un conjunto de huesos organizados y unidos mediante articulaciones que le dan sostén a nuestro cuerpo, nos permite mantenernos erguidos y sirve de protección a los órganos internos (pulmones, corazón, etc.).

El esqueleto humano junto con los músculos, articulaciones, ligamentos, tendones y cartílagos, forman el aparato locomotor que nos permite movernos y desplazarnos.

El cráneo, tronco, columna vertebral, pelvis, extremidades superiores e inferiores, manos y pies, conforman el perfecto rompecabezas del esqueleto humano.

El sistema esquelético se divide en dos: esqueleto axial y esqueleto apendicular. El primero se compone de 80 huesos ubicados en el cráneo, cara, espina y columna vertebral; tórax, costillas y esternón; y huesos del hiodeo. El segundo incluye los huesos de las extremidades inferiores y superiores, la clavícula, escápula y la pelvis.

Hablar del esqueleto humano nos remite a hablar de las piezas que lo conforman: los huesos. Estos empiezan a formarse durante la gestación y alrededor de la sexta semana ya pueden identificarse a través de una ecografía del feto.

El número de huesos que conforman el esqueleto humano es ligeramente variable, los 350 huesos que tenemos al nacer, se reducen a 206 en la edad adulta, cantidad que no incluye los huesos wormianos y sesamoideos, ni las piezas dentarias. Esta reducción se debe a la fusión que se da en algunos huesos del cráneo y en las últimas vértebras de la columna.

Los huesos wormianos y sesamoideos se encuentran ubicados en el cráneo y/o en los tendones de las articulaciones. Son llamados "huesos accesorios" porque no todas las personas los tienen.

Los huesos no son inertes o estáticos como usualmente los concebimos, al contrario, poseen una enorme capacidad de regeneración. Cada hueso del esqueleto humano tiene un nombre propio, varían en forma, tamaño y composición. Los hay largos, cortos y planos. Químicamente se componen de un 25% de agua, un 30% de materia orgánica y un 45% de minerales.

El hueso más corto del esqueleto humano se encuentra en el oído y se llama Estribo. El más largo es el Fémur, ubicado en el muslo. Aunque los huesos son duros por fuera, su interior es liviano y esponjoso, cualidades que les otorgan el calcio (su principal componente), el fósforo y el colágeno que los forman.

Los huesos dejan de crecer entre los 18 y 21 años de edad, etapa en la cual se han osificado o endurecido totalmente. Es importante cuidar nuestro sistema óseo, pues está propenso a sufrir dolencias y enfermedades desde fracturas, hasta el temido cáncer de huesos conocido como osteoporosis.